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La
buena vecindad en la convivencia internacional
El país que hoy anda solo, no llegará muy lejos.
Samuel
Lewis Navarro
PRIMER VICEPRESIDENTE Y MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES
NUNCA
ANTES las naciones se han visto influidas a actuar por tan poderosos
condicionamientos externos al territorio que ocupan. La globalización
no es ya un concepto económico-comercial, sino una realidad
que se asienta en la internacionalización creciente y rápida
de los asuntos, antaño considerados nacionales. El final
de la guerra fría, el surgimiento de nuevos Estados, el desarrollo
de los medios de transporte y comunicaciones, la organización
de los procesos productivos, de distribución y comercialización
a escala global y la necesidad de la comunidad internacional de
abordar, desde una perspectiva multilateral, la solución
de los más apremiantes problemas y desafíos, generó
este proceso global con el cual los Gobiernos de todos los países
deben lidiar, sin excepción.
La
globalización creciente de los temas de Estado no nos debe
hacer olvidar que lo internacional empieza un paso más allá
de nuestras fronteras, donde comienza otra entidad nacional con
identidad propia, diferente a la nuestra, con intereses definidos
que pueden o no coincidir con los nuestros. Pero los vecinos son
los vecinos y con ellos es necesario y conveniente desarrollar las
mejores relaciones. Dice un sabio refrán "¿Quién
es tu hermano? tu vecino más cercano". Ello sintetiza
el espíritu de lo que todo Gobierno responsable debe tratar
de cultivar con sus vecinos: una relación de amistad sincera,
de colaboración para enfrentar y resolver las situaciones
que se dan por la interacción de poblaciones, costumbres
y culturas diferentes que dan origen a leyes, valores y normas igualmente
distintas. La coordinación de políticas y el apoyo
mutuo en el escenario internacional es también estratégico
en la actualidad por las circunstancias señaladas. El país
que hoy anda solo, no llegará muy lejos.
Con
Colombia podríamos decir que la geografía nos ha hecho
vecinos, pero la historia y nuestra voluntad nos han hecho hermanos.
Luego de un siglo de gestionar su destino por su propia mano, Panamá
puede reconocer sin duda que Colombia superó con hidalguía
el hecho de nuestra separación y con el devenir del tiempo
hemos podido desarrollar una relaciones respetuosas, comprensivas
y francas.
En
estos últimos días se ha realizado en Panamá,
la XI Reunión de la Comisión de Vecindad Panameño-Colombiana,
la cual se estableció como un mecanismo de cooperación
binacional en 1992. Sus objetivos iniciales fueron tratar los problemas
de migración, activar el desarrollo de la infraestructura,
cooperar en la administración de los recursos naturales,
impulsar la colaboración técnica, educativa y cultural,
estimular el intercambio comercial y mejorar la calidad de vida
de los habitantes de la zona fronteriza.
A esta
Comisión se le otorga una importancia especial en la política
bilateral panameña, por constituir un mecanismo que maneja
las relaciones bilaterales y fronterizas con Colombia y donde se
tratan, con la participación del sector privado, temas sensitivos
que requieren de la máxima atención por parte de ambos
países.
Desde
1992, la Comisión de Vecindad ha realizado once reuniones,
con periodicidad casi anual y alternativamente entre Panamá
y Colombia. Dada la naturaleza creciente de las áreas de
interés y asuntos que atender, con el tiempo se ha ido ampliando
la participación de las entidades oficiales y no gubernamentales
en su seno.
Es
bueno recordar que en toda agenda de trabajo bilateral o multilateral
no sólo se abordan los temas o intereses de una de las partes,
sino de todos los participantes. Ello es base esencial y fundamento
de toda negociación y es irreal suponer que se van a resolver
todas las dificultades o diferendos de una vez. El trabajo dedicado
y permanente de seguimiento a los avances en la búsqueda
de soluciones, en los períodos entre reuniones, es la responsabilidad
de las cancillerías y nos esforzamos en hacerlo bien. No
es propósito del Gobierno crear expectativas mediáticas
infundadas.
Los
trabajos de la Comisión se concentraron, en esta oportunidad,
en cinco subcomisiones temáticas. En materia de integración
y desarrollo fronterizo se destacan los avances en la definición
de un programa binacional de desarrollo sostenible en la región
fronteriza que incluye acciones en materia de salud, educación,
medioambiente, seguridad. Entre otros, se acordaron los mecanismos
de cooperación para el establecimiento de un sistema de alerta
temprana para combatir las enfermedades emergentes y re-emergentes
en la zona fronteriza, liderado por el Instituto Conmemorativo Gorgas
de Estudios de Salud de Panamá y el Instituto Nacional de
Salud de Colombia.
En
lo económico y comercial se acordó un mayor intercambio
de información y encuentros entre autoridades aduaneras a
fin de buscar soluciones permanentes a ciertas medidas que restringen
el importante nivel de comercio bilateral que mantienen nuestros
países, como las que habían sido denunciadas por la
Asociación de Usuarios de la Zona Libre de Colón.
También se acordó la ampliación de las listas
del Acuerdo de Alcance Parcial, a fin de incrementar el intercambio
comercial.
Con
relación a transporte e infraestructura, acordamos realizar
los estudios ambientales, de ingeniería y sobre regulación
a fin de disponer de toda la información necesaria para tomar
las mejores decisiones en el tema de la interconexión eléctrica
y se seguirá estimulando al sector privado para concretar
el proyecto de uso del gas colombiano en Panamá.
Respecto
a los asuntos migratorios y laborales se reconoció la necesidad
de poner en práctica fórmulas mas efectivas que permitan
ejercer un mejor control del flujo migratorio. En un gesto humanitario
y de integración social, anunciamos la decisión del
Gobierno de regularizar la situación migratoria de los ciudadanos
colombianos que bajo el estatus de protección temporal humanitaria
se encuentran ubicados en la zona fronteriza colombo-panameña
desde hace casi diez años.
Además,
se establecieron acciones conjuntas para combatir el lavado de activos,
especialmente en el sector inmobiliario, el narcotráfico
y los delitos transnacionales que tanto afectan a nuestros países.
El
turismo, por su parte, constituyó en eje importante en este
encuentro, puesto que tenemos fortalezas distintas pero complementarias
que estamos dispuestos a explotar en común. En esta última
reunión, la Comisión de Vecindad demostró una
vez más, que continúa siendo el escenario privilegiado
y el mecanismo idóneo para el diálogo franco, la búsqueda
del entendimiento y la cooperación entre nuestros países.
Sus trabajos reflejaron también el excelente nivel de la
relación binacional, afirmada en los últimos años
en la sincera amistad entre los Presidentes Martín Torrijos
Espino y Álvaro Uribe Vélez.
MAS
DATOS
Desde 1992, la Comisión de Vecindad ha realizado once reuniones,
con periodicidad casi anual y alternativamente entre Panamá
y Colombia.
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